Nunca pensamos en ello. Pero ahora lo se. Bueno, no. Siempre lo he sabido. Todo pasa por algo. Todo tiene su explicación. Como la tenía que en mi único fin de semana libre en todo el verano, se celebrase el festival "Rock Remember" donde tocaban los grupos que marcaron nuestra adolescencia. O que en vez de mear en los baños que estaban justo al lado del escenario, donde estaba disfrutando del festival con todos mis amigos, hubiese tenido que ir a los que se encontraban justo al otro extremo, saliendo de la zona del recinto y donde apenas se escuchaba la música con claridad. Todo porque un grupo de chavales con un par de cervezas de más había decidido jugar al dominó con la fila de servicios portátiles que se encontraban en esa zona, desatando un festival de desechos y mierda. Al igual que tenía explicación que con 13 años, dos chicos más mayores que yo me atracasen para robarme el móvil y de paso darme una pequeña paliza por resistirme.
Todo pasa por algo. Y esto también.
Allí están. En un rincón. Tres hombres rodean a una chica a la que apenas puedo ver, dado que son bastante corpulentos. Solo escucho sus súplicas, pidiendo que la dejen en paz. A su alrededor, esos tres monstruos se relamen animándose burdamente entre ellos, como lobos que acechan a su presa. La sostienen en volandas con la espalda apoyada en la pared, mientras dos de ellos sujetan sus piernas, que mantienen abiertas contra su voluntad, y soban con asquerosidad sus pechos. El del centro, con los pantalones casi bajados, confirma la mezquindad del ser humano, intentando penetrarla ante la imposible resistencia de la chica.
Pero hoy no va a ser. Hoy vais a desear que todo lo que tenía que pasar, no hubiese pasado nunca.
Antes de continuar, quiero pedir perdón por la interrupción. Pero me gustaría hacer un inciso para explicar por qué va a ocurrir lo que está a punto de ocurrir.
Desde el día siguiente al que me atracaron con 13 años, me he dedicado a formarme en diferentes disciplinas de artes marciales mixtas, dotándome de un conocimiento que me permite acabar con cualquiera con una facilidad insultante y moviéndome en un círculo del que no se me permite hablar.
Continúo...
Sin mediar palabra, me aproximó a ellos. Decidido. Aprieto mi puño derecho, haciendo de él un mazo. Cuando les tengo a mi alcance, cargo mi brazo y le propino un terrible puñetazo con todas mis ganas al cerdo que estaba intentando penetrarla, haciendo que su cabeza torsione de una forma completamente antinatural, como si su cuello estuviese a punto de romperse, y dejándolo totalmente fuera de combate. Por ahora está bien. Luego continuaré con él. Los otros dos me miran. Toda la valentía que demostraban con aquella indefensa chica, se convierte en miedo en sus ojos. La sueltan. Ni siquiera atacan. Sólo intentan alejarse de mi sin darme la espalda. Pero da igual lo que hagan. Su suerte está echada. Va a ocurrir. Gano espacio de nuevo acorralándoles y le propino un golpe seco en la nuez al que tengo más cerca, haciendo que caiga al suelo de una forma ridícula. Puto inútil. Ni para eso vale. El único que queda en pie, intenta huir desesperadamente, pero bloqueo su intento de escape con una patada en el lateral de su rodilla que le tira al suelo, desmontando la articulación con una facilidad pasmosa. Si la gente supiese lo sencillo que es. Empezaré con él.